Taller de Cine ¡una gran sesión!

Después de algunos días de espera e impaciencia, llegó la fecha anunciada, a la hora acostumbrada. Tras cinco minutos de espera, para los más rezagados, en un escenario acondicionado para la ocasión, dio comienzo el primer Taller de Cine impulsado por el Colegio y el AMPA, en el marco de la Escuela de Padres.

La temática no podía ser mejor escogida: Claves para educar en verano.

Bajo un formato atractivo y dinámico, la participación de padres y madres en el debate-coloquio se tornó fluida, conducida espléndidamente por Mónica Echevarne y Chus Morán.

Dos cortes de las películas “Nemo” y de la “Niñera mágica” sirvieron para introducir a los interrogantes claves de la sesión:

  1. Cómo familia ¿qué familia quiero tener?
  2. Cómo padres, ¿cómo quiero ser?
  3. Cómo personas, ¿que estoy haciendo?

La relación del simpático pez payaso con su padre, reveló actitudes que por la mayoría de los padres asistentes fueron calificados como negativos en la educación de nuestros hijos: la sobreprotección, la limitación de sus capacidades, la educación en negativo, el suplir sus acciones… Autonomía, confianza, dotar de recursos, permitir la equivocación, fueron algunos de los remedios y antídotos para contrarrestar aquellas actitudes iniciales.

La primera habilidad que se destacó como básica en educación de nuestros hijos fue “la mirada”, entendida, no en un sentido físico, sino como creencia, la emoción que nos viene a partir de esa creencia, entendida como aquello que nos mueve en la actitud frente a nuestros hijas e hijos como madres y padres educadores.

¿Qué juicios asociamos a cada uno de nuestras hijas e hijos? ¿Cómo etiquetamos a nuestros hijos?

La segunda de las habilidades, “potenciar”. ¿Cómo podemos potenciar? Pensar antes en lo positivo que en lo negativo y buscar herramientas para que nuestras hijas e hijos puedan utilizarlas, permitiendo así “dar cuerda” para alcanzar esa zona de seguridad en la que nuestros hijos emocionalmente se sientan y sean autónomos.

La época estival será una ocasión única para potenciar que nuestros hijos asuman sus propios retos, estando siempre a su lado, facilitándoles que perciban que los logros adquiridos son frutos de su única intervención (vestirse solos, recoger juguetes, aseo personal, etc…).

Nuestros hijos tiene más recursos de los que los padres pensamos, y el ponerse en el lugar de sus sentimientos y explicarles nuestras propias vivencias, pueden ayudar a potenciar esas aptitudes que facilitaran su desarrollo personal, aprovechando es capacidad de asombro propia de esa edad infantil.

Las relaciones interfamiliares entre el Sr. Brown y sus siete hijos, capitaneados por el mayor Simon, y entrelazadas magistralmente por la institutriz la Sra. McPhee, sirvieron para hacernos reflexionar acerca del déficit de nuestro tiempo que sufren nuestros hijos, lo que puede llevar en ocasiones a que reclamen nuestra atención mediante actitudes que no pueden llegar a sorprendernos y que debemos interpretar adecuadamente.

Debemos tomar decididamente las riendas de la educación de nuestros hijos, confiando mucho en ellos, sin que nos deba importar en ocasiones puntuales mostrar nuestra debilidad y emociones, pues nuestros hijos no nos expresarán sus emociones si no nos ven a nosotros expresarlas.

Desde la perspectiva de las emociones, la autogestión nos debe preparar y ayudar para facilitar la escucha atenta, debiendo cuidar nuestras reacciones y comportamientos ante las acciones de nuestros hijos. Sin autogestión, no hay escucha, y una escucha sin empatía se revela inútil. Una escucha que debe tener lugar en un clima de confianza con nuestros hijos, clima de confianza que no se improvisa, sino que se fundamenta y construye a base de pequeños detalles desde la infancia.

De nuevo, el verano es una ocasión idónea para crear en la familia un ambiente de colaboración entre todos, utilizando los encargos como instrumento de esa implicación, concibiéndolos como pequeñas responsabilidades, sin que nos deba importar marcarles unas pautas que deben ser seguidas por nuestra parte y corregidas, llegado el caso, con mucho cariño.

En cuanto al ocio, se destacaron dos ideas. La primera, es los juegos de nuestros smartphones o de cualquier videoconsola, pueden conllevar un peligro que nos puede pasar inadvertido, que nos es otro que el aislamiento y la merma de su capacidad creativa. La segunda, no nos debe importar que el aburrimiento forme parte de su tiempo de ocio.

Para concluir el taller, y tal y como empezó, se dejaron abiertos los siguientes interrogantes:

  1. ¿Cómo miramos a nuestros hijos?
  2. ¿Aceptamos a nuestros hijos como son?
  3. ¿Qué es lo que no aceptamos de nuestros hijos?

Muchas gracias al Colegio y al AMPA por facilitarnos este excepcional instrumento de formación para madres y padres.

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