Redescubrir los juegos de mesa

El juego forma parte del desarrollo emocional de cualquier niño. Pero conviene destacar que los peques no sólo tienen que compartir tiempo con otros niños de su edad, sino que también los padres deben disfrutar del tiempo de ocio y del entretenimiento junto a sus hijos.

De hecho, a través del juego se fortalece la diversión, los planes sociales, la vida familiar es más rica y el niño se siente acompañado por las personas que más quiere.

La falta de tiempo es el principal enemigo a la hora de jugar con los niños. También, el cansancio que surge de la conciliación laboral. Por ello, el mejor momento para estar al cien por cien con la familia es el fin de semana.

 

Tipos de juegos en familia

Existen juegos tradicionales que además, de muy económicos, son divertidos: por ejemplo, el parchís. Pero además, también es posible jugar a las adivinanzas. A través de esta dinámica se fortalece la imaginación y el vocabulario infantil. En la misma línea, es divertido hacer crucigramas o sopas de letras.

Los juegos al aire libre son excelentes para la primavera y el verano. Por ello, es divertido jugar al escondite. Hacer deporte también es una forma de compartir tiempo en común. En este sentido, es posible patinar, andar en bicicleta, jugar al balón… El ejercicio físico no solo mejora la salud de adultos y niños sino que además, a través de los valores, también es posible transmitir un mensaje efectivo a los peques en relación con el compañerismo, la rivalidad sana y la competitividad ética.

En algunas ocasiones, los videojuegos han sido muy criticados porque favorecen el sedentarismo y el aislamiento del niño. Por esta razón, se debe limitar el tiempo que el niño pasa jugando en el ordenador. Pero existen videojuegos que son muy educativos y enriquecedores.

 

Juegos para todos

Un plan ideal para los días de lluvia cuando no apetece salir a la calle y es mejor estar en casa al amparo de la tranquilidad del hogar. También son efectivos para los días en que los niños reciben visitas de primos o amigos.

Conviene destacar que cualquier acto rutinario del hogar se puede convertir en un juego. Por ejemplo, para los niños pasar una tarde divertida en la cocina con mamá y papá preparando un postre puede ser un plan excelente. Además, luego siempre es gratificante poder disfrutar del premio de esa tarta elaborada entre todos.

Existen juegos tradicionales de toda la vida como las canicas o la peonza que no pasan de moda. De hecho, los adultos también recuerdan su propia infancia viendo a los niños. Otro juego gratificante es el de organizar un cuentacuentos en casa. O también, los niños se lo pasan genial con actividades creativas como pintar o dibujar.

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