Queridos papá y mamá:

¡Por fin ha llegado el verano! Después de este curso pensé que nunca llegaría.

Las monitoras nos han dado tiempo libre. Todas mis amigas se han ido a la piscina y, como no me apetece mucho bañarme, he decidido escribiros.

Me lo estoy pasando genial. Hay chicas de toda España, y tal, pero no es para contaros cómo me va el porqué os escribo. En realidad, hoy no sé por qué me he puesto a pensar en plan ñoño y quería deciros algunas cosas.

Lo primero es que os quiero mucho. Me he dado cuenta que este año he sido una insoportable. Ya sé que soy la mayor de los hermanos y sé que he ido a mi bola. Me impresiona la paciencia que tienes, mamá. Te agradezco mucho que después de la ofi vengas a casa dispuesta a saber qué me ha pasado hoy. A ti papá quería pedirte perdón, simplemente no me intereso por tu trabajo y tú no te saltas ni una reunión del cole.

Todavía no entiendo mucho por qué no puedo salir hasta tarde. ¡A las 10 todavía no hay nadie en la calle! Pero estoy empezando a entender que no es un capricho vuestro ¿verdad?… Imagino que os debe costar decir que no y, aunque me cueste, os agradezco mucho que busquéis hacer de mí alguien, como dice papá, ¡muy grande!

Por lo que veo, hay muchos padres de mis amigos que no se ven nunca y que cuando están en casa siguen trabajando. Esto de tener padres en formato mueble no debe molar. Gracias por dedicarme algo de tiempo; mamá aunque no te lo pida, cuando me escuchas me va bien.

Este verano sí o sí nos lo vamos a pasar bien. Papá prometiste ir a pescar, no te escaparás y no me vengas con el rollo del lumbago. Mamá prometo ayudarte con los peques si me enseñas a hacerme ese moño que te haces cuando sales con papá a una cena elegante.

¡Espero que este año el camping sea tan chulo como el del año pasado!

Un beso muy fuerte.

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