La gestión del entusiasmo

Víctor Kuppers vino la pasada noche a Canigó coincidiendo con la tercera reunión trimestral. Al preguntar a la gente qué le había parecido la conferencia, había unanimidad en que había gustado mucho. Y como muestra de esa opinión general una madre me comentó: “Mira, pues la verdad es que me esperaba un señor, trajeado y tal, con un discurso clásico. Pero me encontré con un joven con calzado deportivo y que hablaba moviéndose de aquí para allí sobre la gestión del entusiasmo con mucho entusiasmo.

Mira, pasamos un muy buen rato.” Y es que Víctor consiguió algo que no es fácil;  crear un clima de distensión y contagiar su buen humor a un auditorio lleno hasta arriba. Nos regaló anécdotas cotidianas sacadas de sus propias experiencias.  Algunas vividas con su mujer, otras con sus hijos y otras sacadas de ese universo laboral que cuando las escuchas te sientes tan identificado. Si sólo hubiera sido éso, hubiera sido una buena conferencia, pero es que además entre una y otra carcajada, consiguió presentarnos ideas brillantes por su simplicidad y fuerza, sobre cómo gestionar el entusiasmo en nuestro día a día.
Su sentido común, empatía y pasión nos contagió. Víctor vino a Canigó como una bocanada de aire fresco tan necesario ahora que andamos algo escasos de personas que vayan dejando por dónde pasan, un rastro inspirador para que vivamos la vida con ilusión.

 

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