Érase una vez


Por primera vez, y muy gratamente, presentamos una serie televisiva, recomendada por el TAC .

Sinopsis

Blancanieves, el Príncipe azul, Caperucita Roja, Pinocho y el resto de los personajes de cuentos clásicos hallan un nuevo escenario en Érase una vez.

En esta serie, la Reina malvada -madrastra de Blancanieves- ha encontrado la manera de acabar con la “plaga” de los finales felices. A través de magia oscura, la soberana más poderosa de los cuentos de hadas ha hechizado a todos los habitantes del Reino de la Fantasía. Ahora, viven en un pueblo llamado Storybrooke y ninguno de ellos recuerda su pasado.

Sin embargo, unos pocos personajes escapan al maleficio. Entre ellos se encuentra Emma, la única capaz de romper el hechizo y devolver los finales felices y las perdices a todos los cuentos.

Crítica

Refrescante y oportuna serie que la cadena ABC lanzó en 2011 con una gran acogida por parte de la crítica y la audiencia americana. Once upon a time rescata el género fantástico de los cuentos de hadas para una audiencia mayoritaria.

Son varios los aspectos que se agradecen en esta producción de la que ya se está preparando la segunda temporada.

En primer lugar, destaca el trabajo de guión que abandona el desarrollo constante en una misma dirección, para narrar una historia que se desenvuelve entre dos mundos y dos líneas de tiempo. El pasado y el presente de los protagonistas encuentran espacio entre la fantasía y la realidad. Storybrooke representa una realidad dolorosa y cercana, mientras que en el Reino de los Cuentos todo es posible. A través de flashbacks, el espectador puede ir situando a cada uno de los personajes, sus motivaciones y los hechos que desencadenaron su situación actual.

Este relato se despliega en una narración acertada y coherente, aportando a los cuentos clásicos nuevos detalles modernos y algunas imprevisibles, sorpresivas e imaginativas alteraciones.

Por otro lado, los personajes siguen la línea del complejo argumento. Los guionistas, en los diferentes capítulos, acercan la lupa para mostrar con detenimiento a los habitantes de Storybooke. De esta forma, desde la protagonista hasta los secundarios tienen una historia que contar para aportar luz a la trama general. La evolución de todos ellos es palpable y creíble, nada desentona en un relato que encuentra su fundamento en la clásica batalla que tantas páginas y tantas horas de metraje ha inspirado: la lucha encarnizada entre las fuerzas del bien y las del mal.

En este apartado, se merecen una mención especial la interpretación del joven Jared Gilmore en el papel de Henry y los malvados personajes como la Reina y Rumpelstiltskin interpretados por Lana Parrilla y el veterano Robert Carlyle respectivamente.

La hazaña de la doble ambientación no es palpable solo a nivel visual, sino que los creadores de esta ficción han sabido respetar los rasgos característicos de los personajes de cuento y adaptarlos al mundo moderno sin perder su peculiaridad. Para ello se han utilizado tanto objetos particulares -el color rojo para vestir a Ruby (Caperucita) o el paraguas para identificar a Archie Hopper (Pepito Grillo)-, como los valores personales que les sirven de criterio para actuar, por ejemplo: la venganza en la Madrastra, el poder en Rumpelstiltskin, el amor verdadero en Blancanieves, la familia en el Sombrerero Loco, la belleza interior en Bella o la honradez y la sinceridad en Pinocho.

El ingenioso guión y los sorprendentes personajes dan como resultado una buena oferta de ficción para todos los públicos que, además, posee un buen complemento de banda sonora. No es habitual encontrar este tipo de productos que entretienen el intelecto con fantasía, ingenio, sensaciones y un nivel nada despreciable de reflexión.

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