Entrevista a Jim Caviezel: “La verdad de Soraya M”

KAPUYEH, IRAN – Zahara es una mujer con un secreto que no puede ni quiere guardar. Cuando  el periodista franco-iraní Freidoune Sahebjam llega fortuitamente a su aldea, ella tiene la oportunidad de revelarle lo que el resto de habitantes trata de ocultar al mundo. Soraya, una dulce y alegre joven es víctima de una terrible conspiración capitaneada por su marido, que la acusa de adulterio. Este hecho es considerado como un crimen por la Sharia, el severo código de las leyes del integrismo islámico, que condena con una de las más terribles sentencias: la lapidación. Es a la vez una fábula clásica del bien y del mal y un inspirador tributo para todos aquellos que luchan contra la injusticia a lo largo y ancho del mundo.

En 1986 el periodista franco-iraní Freidourne Sajebhan se dirigía hacia la frontera cuando su coche se estropeó en una remota aldea. Mientras se lo reparan una mujer se acerca al forastero para contarle los trágicos sucesos que ocurrieron allí mismo el día anterior: la lapidación de una mujer acusada injustamente de adulterio. Esta es la historia verídica que nos muestra la sobrecogedora película La verdad de Soraya M. (The stoning of Soraya MCyrus Nowrasteh2008), basada en el best seller homónimo publicado en 1994 por el citado periodista.

La película es un gran flashback, que empieza en la mañana siguiente a la lapidación cuando Freidourne llega al pueblo, y en cuanto la mujer comienza su relato se narra linealmente cómo se urdió la trama que acabó con la vida de Soraya. Se muestra una sociedad enferma, que ante un complot perpetrado por los poderosos del lugar en aras de satisfacer sus intereses a cualquier precio, se dejan arrastrar por la acusación vertida sin pararse a pensar si es cierto o no, unos por miedo a represalias, otros simplemente por no pensar en ello.

La maldad, el odio, la mezquindad, la cobardía, el fanatismo, son algunos de los rasgos predominantes en los habitantes de aquel pueblo. Una sociedad enferma como tantas otras, con el agravante de que en ese país existen leyes tan brutales como la pena capital por lapidación. En Europa las sociedades caciquiles y sus abusos también se han llevado al cine, como por ejemplo los excesos de un cacique en un pueblo al norte de España a principios del siglo XX en Luz de domingo, o la traumática infancia de unos niños alemanes en una emponzoñada sociedad en La cinta blanca. Sin embargo la barbarie mostrada en La verdad de Soraya M. es algo que sigue ocurriendo hoy en día, en pleno siglo XXI, en algunos lugares del planeta.

El film es duro, y concretamente la escena de la lapidación se alarga demasiado en su metraje. Vale que quieran mostrar la crudeza del asunto, pero aun así considero que se recrean gratuitamente en dicha secuencia. El resto de la película tiene un ritmo narrativo muy bueno y un trazado de personajes de gran calado. Destaca la interpretación de la actriz Shohreh Aghdashloo en el papel de Zahra, la tía de la víctima, que es quien desvela al forastero la verdad de los hechos para que cuente al mundo la podredumbre que allí se cuece. Es una mujer de gran coraje espléndidamente interpretado por una actriz que llena la pantalla con su presencia. Por otra parte Jim Caviezel da vida al periodista, un papel que sale poco en imagen pero que es crucial en la historia. La música, muy evocadora y melancólica, ayuda a resaltar las ya de por sí emocionantes interpretaciones de los actores. En resumidas cuentas una película muy potente cuyo clímax se puede ver empañado por un regodeo excesivo en el momento más sangriento de la tragedia.

Aquí os dejamos una entrevista de Jim Caviezel:

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