Crónica de la 7ª etapa del Camí de Sant Jaume


La etapa más larga de todas las realizadas hasta el momento, casi 32 km según indicaba nuestro GPS.

De nuevo nos tocó madrugar, esta vez un lunes festivo, el día de la Pascua Florida. Cuatro unidades móviles aguardaban en la plaza Francesc Macià de Barcelona, a las 6 h de la mañana a un grupo de 20 entusiastas peregrinos. La logística indicaba que nuestro primer destino era el alto de La Panadella, para dejar al gran grueso de la expedición desayunando en el Hostal Bayona.  Entonces, todos los coches partían hacia Tàrrega para volver sólo con uno.

A las 8:15 h, una vez hecho el recuento, empezamos  nuestro peregrinaje. Un bello camino rural, flanqueado por campos de trigo y cebada dibujaba un precioso paisaje. El primer pueblo habitado con el que nos encontramos, Pallarols, sirvió de parada y reagrupamiento. El calor apretaba y la ingesta de agua era incesante.

El primer objetivo, la localidad de Cervera, lo alcanzamos unos 30 minutos mas´tarde de lo previsto. Sobre las 12 h empezamos a subir las primeras estribaciones que nos llevaban junto a las murallas de esta histórica ciudad, a la plaza del Ayuntamiento. Allí se unieron al grupo tres familias más con los más pequeños.   Todavía nos quedaban 15 km para llegar a nuestro destino.

Saliendo de cervera, tomamos una pista sin asfaltar que con la insignia de la concha, nos guiaba el camino. Una pequeña Ermita nos sirvió para desenfundar el estandarte de la Virgen María Auxiliadora y el niño. Empezamos a rezar las tres partes del rosario.Muchas intenciones en común, y alguna de particular en nuestras oraciones.

Mas adelante, cosa inusual nos tropezamos con un peregrino. Un intercambio de impresiones, y muchos ánimos nos repartimos para llegar a Santiago. Un letrero cercano a Tàrrega nos recordaba que la ciudad del apóstol se encuentra a 950 km, no caigamos en el desánimo, que llevamos más de 150 km en nuestras botas.

A finales de junio, ponemos rubmo hacia Balaguer.

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