Conferencia de Francesc Torralba

El pasado lunes 2 de mayo vino Francesc Torralba para hablarnos de cómo “Educar en el Esfuerzo”. A continuación os ofrecemos un resumen de todo lo que dijo:
 

EDUCAR EN EL ESFUERZO
Francesc Torralba
Filósofo
Universitat Ramon Llull

La educación en el esfuerzo es una reivindicación de padres, profesores y hasta los legisladores. Es algo que nos preocupa a todos los que tenemos hijos. Ningún proyecto se acaba sin esfuerzo.

Nuestros hijos no conocen casi el esfuerzo porque lo tienen todo a su alcance, por eso se cansan con más facilidad.

Palabras como perseverancia y sacrificio están olvidadas, aunque la palabra esfuerzo se utiliza algo más.

 
Cómo definir el esfuerzo? Ejercicio continuado de una actividad para alcanzar el máximo de excelencia.

Hay que tener en cuenta que no todos partimos desde el mismo punto; no siempre que nos esforzamos por algo lo conseguimos, por eso es muy importante explicar a nuestros hijos que todos (y ellos también) tenemos limitaciones. Por mucho que practiquemos y nos empeñemos en tocar el piano, si no tenemos sentido del ritmo ni oído, no vamos a tocar bien. Decirles lo contrario sería “engañarles” y eso minaría su autoestima.

Entonces, qué les decimos?

Pues en primer lugar debemos ayudarles a que se conozcan, que sepan hasta dónde pueden llegar, cuáles son sus aptitudes, sus dones, y cuáles no, en qué cosas tendrán que esforzarse más.

También debemos enseñarles el valor de la persistencia y de la constancia; debemos transmitírselas mediante el ejemplo, aunque ninguna de las dos cosas se transmita por el mero hecho de dar ejemplo. Sólo adquiere estas virtudes el que quiere trabajarlas, el que se lo propone.

 
Con qué obstáculos nos encontramos?

  1. Las nuevas tecnologías. En Internet hay un exceso de información, además de no estar ordenada cualitativamente. Hemos pasado de un universo de “hipoinformación” a un universo de “hiperinformación”.
    Por ejemplo, cuando nosotros teníamos que hacer un trabajo sobre la fotosíntesis teníamos que buscar en la Enciclopedia, y si no encontrábamos información suficiente había que ir a la biblioteca, preguntar, etc. Hoy entran en Google y se contentan con la búsqueda que mayores resultados tenga, que suele ser Wikipedia, sin preocuparse de contrastar la verdad de lo que ahí se dice (y encima está plagada de errores!
  2. La superabundancia. La superabundancia atrofia la virtud del esfuerzo. Cuando se tienen muchas cosas no se tiene cuidado de ellas. La austeridad es una virtud, y hay gente que la ha descubierto ahora obligada por la crisis económica. Estamos creando “tecnoadictos”, al móvil por ejemplo. Les hemos creado necesidades y les hacemos más esclavos.
  3. El paternalismo. Este obstáculo no es ambiental, como los dos anteriores. Se resume en una frase: “no quiero que te caigas”. No les damos autonomía. Los padres queremos que nuestros hijos vuelen más alto que nosotros. No digamos mentiras piadosas a nuestros hijos. No se puede exigir lo mismo a cada uno de nuestros hijos, en las familias numerosas sabemos bien lo que es la diversidad. Por ejemplo, aprender a ir en bicicleta sin rueditas, unos hijos lo harán a los 4 años y otros hasta los 6 no aprenderán. Tienen que saber que a la primera no sale bien, pero que vale la pena seguir intentándolo. El paternalismo genera personas muy dependientes.

A veces el esfuerzo aparece por propia convicción, por querero alcanzar la cima de determinada montaña por ejemplo, es un reto.

Otras veces el esfuerzo viene por coacción, en los estudios por ejemplo.

Nuestro sistema educativo no funciona, les decimos a los chicos que “progresan adecuadamente” y pasan de curso con cuatro suspensos. El sistema debe ser exigente. En la Universidad asusta ver la cantidad de faltas de ortografía, de gramática y de sintaxis de los alumnos. El trabajo es inmenso.

 
Cuatro sugerencias prácticas

  1. Introducir contrariedades en la vida de nuestros hijos. Poner obstáculos que ya pueden saltar: “La bata ya se la puede abrochar sólo” para un preescolar, “ya puede cocinar platos sencillos” para un preadolescente.
  2. Generar confianza. Hay chavales con auténtica crisis de autoestima. Ayudarles a ver que son buenos, qué talento tienen allá, en potencia, qué talento es el que no tienen, etc.
  3. Poner ejemplos de deportistas, músicos, artistas, personas que, teniendo un gran talento, también transmitan una vida esforzada, en la que además de talento hay mucho trabajo, sacrificio y renuncias (quién no tiene en mente a deportistas como Rafael Nadal o Roger Federer) Tenemos que tener en cuenta que nuestra sociedad, por otro lado, también premia la ordinariez, la chabacanería, de personas que triunfan en televisión sin el menor esfuerzo.
  4. La ejemplaridad. Aunque no garantiza su transmisión, da autoridad moral (no autoritarismo) El hijo que ve a su padre y a su madre esforzarse por sacar adelante a su familia, por quererse más, por trabajar mejor… Hay edades complicadas, pero debemos tener paciencia.

En Cataluña hay 150.000 ninis (jóvenes entre 18-26 años) es decir que ni estudian ni trabajan.

De cara al futuro de nuestros hijos debemos transmitirles la importancia de la fortaleza de carácter, pues a veces buscando la excelencia, se pueden sentir muy solos. Y sobre todo, debemos darles criterio para que sepan elegir su mejor camino, y apoyarles en sus decisiones.

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