Caminata de marzo

La aventura de cruzar los ríos de Castellbò y de Aravell

Fuente: Associació d’amics del Camí de Pallerols de Rialb a Andorra (Ver artículo original)

imagen de padres e hijos caminando

Paralelos al río Segre. Al fondo la montaña de Ares

La Caminata del pasado sábado 8 de marzo, se caracteriza por el cruce de los ríos de Castellbò y Aravell. 
El día fue espléndido y mojarse los pies en los pasos de los ríos fue un juego divertido.
No fue así para la expedición en la que iba san Josemaría en el otoño de 1937.  Hacía frío, era de noche, sin apenas probar bocado, perseguidos, calzados con alpargatas y otras muchas incomodidades que os podéis imaginar.

Nos lo cuenta Francisco Botella, uno de los expedicionarios del año 1937:

Esta noche fue la noche de los ríos. Debimos pasar el mismo río muchas veces, muchas. Unas en cauce hondo y estrecho nos llegaba el agua hasta los muslos, otras el río se ensanchaba y a veces tanto, que prácticamente el paso ofrecía sólo pediluvios.

(…) No sabíamos lo que nos esperaba, pero al ir sucediéndose este caminar por el agua, nos entró una gran preocupación de que al Padre le diera un ataque de reuma (hacía tiempo hubo precedentes). Empezamos con sumo cuidado la primera vez que nos dimos de narices con un cauce apretado y hondo. (…) El agua nos había llegado a los muslos y algo se mojó el Padre, a pe­sar de los cuidados que pusimos.

Aún creo que otra vez se hizo lo mismo al volver a tropezar con el río. Pero ya a partir de ese momento, el Padre, riéndose, dijo que había que hacerse a andar por el agua. Y fuimos atravesando a pie corrientes de agua y el Padre con nosotros. Sin secarse, porque no había tiempo y sin pensar en más. El agua estaba fría. Para nosotros yo creo que un pediluvio que otro no vendría mal, porque los pies estaban congestionados de tanto andar, ¡pero ya eran demasiados!

En todo este tiempo el cielo está sin nubes. El Señor nos protegía de manera descarada, abierta: porque el pensar que lloviera o nevase esto era lo propio de la época y del lugar nos ponía preocupados. Al final de aquella noche húmeda y molesta, alguna pequeña nube se paseaba por el cielo. Rezamos para que se contuviesen los vientos y las nubes.

El agua había acabado de descuadernar el calzado del Padre: el agua entraba y salía como quería en las botas. Conservo el recuerdo de esta noche, como noche de ríos y con la risa y la broma del Padre, cada vez que nos encontrábamos con uno. ¡Que esfuerzo de ánimo tuvo que hacer el Padre para no sólo superar la dureza de aquella tortura, si no para le­vantar aún tanto su corazón que hasta reía por fuera y cantaba por dentro la voluntad de Dios! Nosotros cambiamos de alpargatas, cuando estaban ya deformadas por la humedad.

Nota

Para tener una amplia información sobre esta expedición podéis consultar el libro El Pas dels Pirineus, de Jordi Piferrer, editado por Pagès Editors. Acaba de salir la edición en castellano con el título Entre la noche y la esperanza de Editorial Milenio.

Podéis hacer los pedidos de estos libros a través de esta misma web.

Aravell 2

Avanzamos paralelos al río Segre

Aravell 03

En un tramo del camino de cañada

Aravell 04

En familia

Aravell 05

Cruzando el río de Castellbò

Aravell 06

Cruzando el primer tramo del río de Aravell

Aravell 07

Otro tramo del río de Aravell

Aravell 08

Mojarse los pies en el río de Aravell

Aravell 09

El último paso del río de Aravell

Aravell 10

La barbacoa

En total fuimos 29 personas venidos de Igualada, Barcelona, Sant Cugat, Andorra y Girona.
A las 10:30 h de la mañana comenzamos a caminar desde Noves de Segre y llegamos al Golf de Aravell pasadas las 14:30 h. Hicimos los 12 Km del trayecto en unas 4 horas.
Un día espléndido en que pudimos gozar de muchas aventuras, como podéis ver en las fotos que se adjuntan.
Al final del trayecto, en el Polideportivo de Bellestar, los venidos de Igualada nos obsequiaron con una magnífica barbacoa.
Una jornada en la que todos, grandes y pequeños, lo pasaron en grande. Y con ganas de repetir en la próxima caminata del día 12 de abril, que iremos desde el Golf de Aravell hasta el río de Civís, cruzando la Collada de la Torre.

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