Artículo recomendado abril 2016

“Se ofrecieron a pagarnos el aborto pero eso era implanteable, el niño tenía que nacer”

La familia de Tomás Páramo

A Tomás Páramo de un minuto a otro le cambió la vida: su novia esperaba un bebé. Durante el embarazo de María, su pareja, el joven escribió ‘Siempre hay vida’. Una carta con la que ha sido galardonado este lunes con el Premio a la Creatividad en Defensa de la Vida otorgado por el CEU San Pablo.

María y Tomás eran dos jóvenes de 19 años cuando algo les cambió la vida. Ella es estudiante de Derecho y él de Publicidad y Relaciones Públicas. Con 20 años recién cumplidos, tienen claro que su hijo Tomás es lo mejor que les ha pasado.

Ahora, luchan por sacar adelante al bebé con la ayuda y el apoyo de sus padres.

Cuando un provida deja a su novia embarazada ¿se le funden los esquemas?

Tomás: Claramente se te funden los esquemas, pero las cosas le pueden pasar a cualquiera. Todos los actos que realizamos tienen sus consecuencias. Cierto es, que puedes tener más o menos suerte. Yo en el momento en el que me enteré de que mi novia estaba embarazada pensé: ¿Cómo me ha podido pasar esto a mí?.

Porque no es lo mismo defender la vida en teoría, que defender la del hijo que va a tener …

T: Por supuesto. De repente te das cuenta de que todos tus amigos van a seguir con su vida normal y que tú tienes que parar, aunque sabes que luego vas a poder coger carrerilla y vas a poder disfrutar el doble de las cosas, y con tu hijo.

¿Por qué decidió contárselo a un monseñor de Roma?

T: Buscaba la figura de alguien que me pudiese ayudar y aconsejar en ese momento y creí que un sacerdote lo podía hacer.

¿Qué recomendaciones le dió?

T: Lo primero que hizo fue darme la enhorabuena ya que hoy en día el ‘No a la vida’ es lo que predomina entre los jóvenes. Por otro lado, me recomendó que todavía no nos casásemos. Que una circunstancia no implicaba la otra. Y me dijo: “las cosas se deben hacer con amor y en el momento que se quieren de verdad”.

¿Cómo os enterasteis de que ibais a tener un hijo?

T: María llevaba cuatro días de retraso y se sentía un poco rara. Ese día fuimos a hacer esquí acuático por el día, pero a ella no le apetecía. Por la noche estábamos de copas en casa de un amigo y ella se hizo allí el Predictor. La amiga que le acompañaba me llamó y yo me dirigí al servicio. María entonces me comunicó que estaba embarazada. Yo no podía creerlo. En ese momento me sentí encerrado en una burbuja de cristal. No sé explicar lo que pasaba por mi cabeza. Cogí a mi novia y nos fuimos a casa de nuestros mejores amigos. De un minuto a otro nos había cambiado la vida, íbamos a ser padres.

Y a usted, María, ¿qué se le vino a la cabeza en el momento en el que se enteró de que iba a ser madre?

María: Al principio no me lo creía, fue una mezcla de sensaciones. Pensé: “Tengo un hijo dentro que ya va a ser para toda la vida”. A la vez, sentía el miedo de tener que contárselo a mis padres. Me preguntaba: “¿Cómo voy a ser madre con 19 años?. Si a mí me siguen educando, ¿cómo voy a educar yo a otra persona?”.

El Bebé

Esa noche, ¿qué os dijeron vuestros amigos?

T: Algunos estaban emocionados, otros se pusieron a llorar… y María y yo estábamos tristes. Sin embargo, al momento nos separamos y nos empezamos a reír, diciendo: ¡Ya somos tres! Fue una noche muy surrealista. Hubo gente que nos dijo que no podíamos tener un hijo a los 20 años e incluso se ofreció a pagarnos el aborto. En ese momento yo pensé: “Siempre he defendido la vida, me he mostrado contrario al aborto y es ahora cuando lo tengo que demostrar”. Para nosotros era implanteable la situación de abortar, sabíamos que ese niño tenía que nacer.

¿Su entorno de amigos es provida?

T: Algunos son partidarios de la vida y otros están a favor del aborto, pero sinceramente creo que uno no sabe si está a favor o en contra del aborto hasta que no se ve en la situación. En el momento en el que te enteras que esperas un hijo, te decides por el ‘Sí a la vida’, porque sabes que lo que lleva dentro tu novia es tuyo.

¿Cómo se lo tomaron sus padres?

T: Yo tenía mucho miedo a mis padres, a pesar de que están en contra del aborto y de que son muy católicos. Al que más temía era a mi padre, pero se lo tomó genial. El funeral de mi abuela había sido justo el día antes de enterarme que iba a ser padre y las palabras de mi padre fueron: “Acaba de morir la abuela y esto es un regalo que ella nos manda. Hay que cuidarlo lo mejor posible. Puede que no sea el momento socialmente correcto, pero sí el que Dios ha querido”. Mi madre me dijo que pensase que todo lo que nos iba a venir a partir de ese momento con el niño era felicidad.

Y usted, María, ¿se lo contó a sus padres el mismo día?

M: Esperé un tiempo, hasta que me hice una ecografía y supe realmente que estaba esperando un bebé.

¿Hubiesen seguido adelante con el embarazo si sus padres no les hubiesen apoyado?

M: Aunque siempre he defendido la vida, no puedo asegurarte que lo tendría. En ese momento tuve mucho miedo, pero ahora que ya le he visto la cara te digo: ¡Le tendría a muerte! En el caso de que mi familia no me hubiese apoyado, con contar con Tomás me hubiese bastado para intentarlo.

T: Ni siquiera me planteo que nuestras familias no nos apoyasen en una circunstancia así.

¿Cómo les  ha cambiado la vida desde que se enteraron de la noticia?

M: A pesar de estar el triple de cansada que antes yo he seguido yendo a la universidad durante el embarazo. En un primer momento te planteas, ¿cómo voy a ir yo con esta tripa a la universidad? Sabes que todo el mundo te va a mirar y a comentar. De repente te conviertes en el centro de atención. Pero acabas entendiendo que es más importante todo lo demás que las tonterías que se pueden tener con 19 años.

T: Tienes que renunciar a planes con tus amigos, sobre todo ella. El embarazo considero que fue decir ‘no’ a todo. Sabes que tienes que ser responsable y cambiar tu vida si quieres que tu hijo nazca sano. Sin embargo, cuando lo tienes contigo todo es recompensado.

¿Y tras el nacimiento de su hijo?

T: El nacimiento de un hijo es la situación más increíble e impactante que te puede pasar en la vida. Te une muchísimo más a tu pareja. Sin duda, la vida nos ha cambiado a mejor.

M: Salí del hospital y he intentado llevar una vida normal con mi hijo. He faltado unos días a la universidad porque obviamente tenía que estar con el niño, pero ahora mismo que mi hijo tiene 21 días estoy de nuevo yendo a clase. He entregado todos los trabajos, hasta el mismo día del parto. Cierto es que hay horas en las que no puedo asistir a clase, pero lo hablo con los profesores. Mis padres me animaron a que siguiese con mis estudios.

¿Cree que mucha gente aborta por el miedo a tener que dejar sus estudios?

M: Puede que sí, pero en mi caso me puse a estudiar el doble durante el embarazo porque sabía lo que venía después. Es verdad que yo al principio me ponía a llorar porque pensaba que no iba a poder continuar con la carrera. Pero no te queda otra y piensas “a lo hecho pecho”.

¿Se van a casar?

T: Lo veo lejano, pero no tanto como antes. Ahora mismo los dos estamos estudiando y casarnos e irnos a vivir juntos supondría un gasto para nuestra familia. Cierto es que una vez que tienes un hijo lo que más te apetece es estar los tres juntos, porque el bebé es el vínculo que hemos creado entre los dos y que más nos une.

En la carta por la que le premiaron dice que hay muchas ayudas para seguir adelante. ¿Realmente cree que el Estado apoya a las jóvenes embarazadas a llevar adelante el embarazo? Más bien parece lo contrario.

T: Ayudas del Estado no hay absolutamente ninguna. Me refería a ayudas por parte de la Iglesia, casas de acogidas… pero principalmente al apoyo de amigos y familiares.

¿Qué les ha enseñado Tomás?

M: Aunque todavía no tiene ni un mes (nació el 14 de marzo) me ha enseñado a aprovechar el tiempo, porque con 20 años no lo valoras. Y, sobre todo, a apreciar el amor que nos tienen nuestros padres. He sabido entender su punto de vista y que sólo buscan nuestro bien cuando nos dicen las cosas. Aunque ahora mismo duerma tres horas, sé que este niño es lo mejor que me ha podido pasar.

T: A querer a alguien súper pequeñito con todas las fuerzas de mi corazón y a dar la vida por él. He aprendido a tener paciencia, a no esperar tanto de los demás, sino de ti mismo, y me ha ayudado incluso a ser mejor persona.

¿Qué les dirían a los jóvenes que están en una situación similar y que no saben qué decisión tomar, si tener el hijo o no?

T: Les animaría a seguir hacia adelante con el embarazo. Yo sé que los nueve meses de gestación es lo más duro, pero hay que pensar en lo que viene después. El saber que tienes a tu hijo ahí es lo que más feliz te hace. Pero sobre todo les diría que no tengan miedo porque luego te acabas dando cuenta de que lo que al principio te parecía un mundo, simplemente es un granito de arena. La recompensa que viene después es lo mejor del mundo. Sin embargo, si decides abortar sabes que tu cabeza va a cargar con eso toda la vida. No hace falta ser el más creyente ni el más santo para seguir hacia adelante. Yo estaría dispuesto a hablar con cualquier persona para concienciarle de que tenga a su hijo.

M: Al principio tienes incertidumbre porque no sabes cómo vas a sacar a tu hijo adelante pero cuando le ves la cara se te quita todo el miedo. Sabes que todo lo vas a hacer bien y que nunca vas a estar sola. Antes de abortar, aconsejaría a los jóvenes recurrir a asociaciones para pedir ayuda. Considero que no somos nadie para negar la vida a otra persona.

 

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